De origen francés, su sabor es sutil, ligeramente ácido, que recuerda a la nuez. En su juventud, su pasta es sólida y compacta y su corteza es de color marfil; ya maduro, la pasta se torna desmenuzable y la corteza de un tono azulado, Se recomienda asado, al horno o a la plancha.

Crottin de Chavignol - Cabra